miércoles, 30 de marzo de 2011

Porque...

Porque cada vez que hablo con él sonrío.
Porque me encanta como pasan las horas cuando toca la guitarra y yo me limito a escucharle.
Porque me hacen reír sus caras, y que no se enfade cuando se lo digo.
Porque no hace daño.
Porque es inocente, un niño, enamoradizo y eso me encanta.
Y porque me encantan sus mejillas rojizas.


Mierda, creo que le quiero.

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